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miércoles, 10 de enero de 2018

Hasta el seno de las madres

Ahora, más que nunca, la vida del niño peligra desde antes de nacer. No se le reconoce como ser humano.

AGRESIVA FORMA DE DISOLUCIÓN SOCIAL
La ONU (Organización de las Naciones Unidas) nació el 24 de octubre de 1945, en Nueva York. Precisamente en ese año quedó vencida toda fuerza que pudiera ser diferente u opuesta a sus propósitos de erigir un Nuevo Orden Mundial. Para esto creó decenas de dependencias a fin de controlar todas las áreas sociales, políticas, educativas, económicas, filosóficas, demográficas y otras más.

En cuanto a demografía, la ONU empezó inmediatamente a presionar a sus miembros (todos los países del Mundo, o sea 185) para que disminuyeran el crecimiento de sus poblaciones. La presión se hizo mayor en la época de los 70’s y fue cuando el presidente Echeverría accedió a que la señora Edris Rice-Wray, al servicio de la ONU, actuara en México con un grupo de expertos extranjeros para difundir diversos métodos anticonceptivos.
Esto se realizó hasta en escuelas y colegios mediante conferencias.
Ante esta nueva política demográfica -de alcance mundial- el Vaticano reaccionó en contra y publicó una Encíclica, la “Humanae Vitae”. Sin embargo, se movieron influencias y dentro de la propia iglesia surgieron voces para desautorizar la encíclica, como las del cardenal Francis Koenig, de Viena; la de monseñor Víctor Haylen de Bruselas; la del jesuita Thomas D. Robert, arzobispo de Inglaterra, y finalmente casi desapareció este obstáculo para la difusión de la campaña antinatal.
Por lo que respecta a México, las recomendaciones de la ONU fueron atendidas, ya que el Banco Mundial (con sede en Nueva York) anunció que no habría préstamos para los países que impulsaran la nueva política demográfica, incluso las prácticas abortivas. En este punto Estados Unidos puso la muestra y surgieron allá numerosas clínicas especializadas en eso.

En México se abatió sensiblemente la natalidad en la década de los 80´s y bajó de 3.5% -que era anteriormente- a 2%. El visitador de la ONU, Mr. Williams L. Viser vino a recomendar a que se bajara a 1%. Como incentivo, le concedió al presidente De la Madrid el Premio de Población 1986, consistente en una moneda de oro, conmemorativa, y en $25,000 dólares. Se estimó que en tres años se había evitado el nacimiento de tres millones de mexicanos.

En 1990, 1991 y 1992, se practicaron en México, 220,000 abortos anuales. Seis años más tarde (1998) la ONU estimó que México habría “mejorado” esa práctica demográfica y que el número de abortos ascendía a medio millón (cálculo mínimo) o a 850,000 (cálculo máximo).


Por su parte, el presidente Clinton abolió las restricciones que había impuesto el presidente Reagan respecto a los abortos, así como las que impedían “experimentos científicos” con los tejidos de los bebés abortados. Tales experimentos consiste en hacer trasplantes de órganos de un niño a otro.

En la década de los 90’s las autoridades mexicanas han logrado que la tasa de nacimientos descienda a 1.6% la Secretaría de Gobernación dijo que en 1998 el país tenía 96 millones de habitantes, pero que si no se hubiera implantado oportunamente el Plan Demográfico, habría 129 millones de habitantes. O sea que el plan evitó el nacimiento de 33 millones de niños.

Los expertos de la ONU estiman que en Iberoamérica (de México a Argentina) se practican seis millones de abortos anuales. Sólo Perú se ha resistido a “liberalizar” esa práctica. 

Según informes oficiales, el número de embarazos anuales, en el mundo, fue de 175 millones en 1997 de los cuales 45 millones fueron abortados. Un año más tarde (en 1998) el cálculo del número de abortos fue de 50 millones. Herodes -con la matanza de niños para evitar la llegada de Cristo- estuvo muy lejos de soñar con estas hazañas del siglo veinte.

El presidente francés Giscard d’ Estaing escribió que legalizar el aborto provoca polémicas, pero que después de legalizarlo todo queda en paz, porque “los que se oponen van remando contra una corriente demasiado poderosa”. Y así es porque la ONU tiene inmenso poder político y económico.

El 4 de julio de 1999 la asamblea de la ONU recomendó -prácticamente ordenó- que “todos los gobiernos miembros de la ONU dediquen más presupuesto para divulgar los métodos anticonceptivos y elevar el número de los abortos”, ya que se considera que los métodos anticonceptivos son insuficientes.

En México está prohibido el aborto, según el Código Penal, pero en la práctica no se aplica y los ministerios públicos y los procuradores tienen instrucciones para no actuar, salvo ciertas excepciones muy especiales.

Durante muchos años el grupo Pro-Vida ha insistido en que no se derogue la penalidad, pero en realidad eso equivale a nada, ya que la pena no se aplica. Lo que podría salvar de la muerte a 850,000 niños, anualmente, sería evitar -mediante duras penas- que médicos y “comadronas” los asesinen con ácido, succionándolos como basura o haciéndolos trizas con la legra. 

Pro-vida ha pedido que se modifique el artículo 14 de la Constitución, en el sentido de que “nadie puede ser privado de la vida desde el momento de la concepción”. Justa petición, pero todo indica que el gobierno ya la rechazó.

Debido a que algunas voces se levantan de cuando en cuando para protestar contra anticonceptivos y aborto, la escritora María Luisa Mendoza se quejó de “la insensibilidad de la sociedad porque no impulsa los procedimientos antinatales” y acusó a don José Barroso de llevar la Cruz Roja a la época del Medioevo.

Un grupo de 62 intelectuales, encabezados por Octavio Paz, pidieron a la Cámara de Diputados que despenalice el aborto (aunque la penalidad es sólo teórica). Firmaron tal petición Héctor Aguilar Camín, Federico Reyes Heroles, Ángeles Mastretta, Cristina Pacheco, los marxistas Carlos Monsiváis, Luis Villoro, Carlos Fuentes, Rafael Segovia, Lorenzo Meyer, Elena Poniatowska y 52 más. (IV-1998)

Unas abortistas -las más recalcitrantes- alegan que su cuerpo les pertenece y que el "producto" lo pueden eliminar, algo así como cortarse las uñas.

Por todo lo anterior puede decirse que la campaña demográfica de la ONU ha llegado hasta el seno de las madres ¿Por qué tanto empeño? La ONU dice que ya existen seis mil millones de habitantes en la Tierra y que es necesario controlar su crecimiento.

La “Carrying Capacity Network” (Red de la Capacidad de Soporte) estudia en Washington cuál será el número de habitantes que debe haber en el mundo. Todavía no revela el límite aprobado. El argumento que más frecuentemente se menciona es que se trata de evitar que crezca el número de desempleados y, consiguientemente, el de pobres y miserables.


Tomado de "Disolución Social" - Salvador Borrego Escalante. 2a Edición Enero 2001.

lunes, 8 de enero de 2018

In Memoriam. Salvador Borrego (1915-2018)

Hoy falleció en la Ciudad de México, uno de los hombres más ilustres del último siglo, Salvador Borrego Escalante. Se dedicó como periodista, oficio que desempeño la mayor parte de su vida y como escritor. Entre sus obras más emblemáticas destacan América Peligra y Derrota Mundial, reconocidas como verdaderos recopiladores de historia.

Acusado por los detractores del conservadurismo como neonazi, fascista entre otros adjetivos, enseñó a quienes siguieron su obra, grandes demostraciones de historia. Hizo la más extensa y fidedigna investigación sobre la Segunda Guerra Mundial para relacionarla con el proceso de disolución social que padecemos hoy en día.

Contó a través de más de 50 libros, de dónde proviene la función social contemporánea, todo lo que la ha ocasionado y en general los avances del enemigo del mundo encarnado en todas formas de disolución y de sumisión gubernamental.

Hoy terminó su trabajo terrenal y nos entrega la estafeta para que las nuevas generaciones continúen con la lucha en defensa del cristianismo, de la familia y de la vida.


Tomado del blog: Ciudadano del Rey